Beneficios
Desde el punto de vista de un
consumidor de energía, la motivación principal de la eficiencia energética a
menudo es simplemente ahorrar dinero al reducir el costo de la compra de
energía.
Desde el punto de vista de la
política energética, ha habido una larga tendencia en un reconocimiento más
amplio de la eficiencia energética como el "primer combustible", es
decir, la capacidad de reemplazar o evitar el consumo de combustibles reales.
De hecho se ha calculado internacionalmente que países que aplicaron medidas de eficiencia energética entre los años 1974-2010, han logrado mas ahorro de energía que el consumo de cualquier
combustible en particular, incluido el petróleo, el carbón y el gas natural.
Además, hace tiempo que se
reconoce que la eficiencia energética aporta otros beneficios adicionales a la
reducción del consumo de energía. Algunas estimaciones del valor de estos otros
beneficios, a menudo denominados beneficios múltiples, beneficios
complementarios, beneficios complementarios o beneficios no energéticos, han
puesto su valor total aún más alto que el de los beneficios energéticos
directos. Estos múltiples beneficios de la eficiencia energética
incluyen cosas como la reducción del impacto del cambio climático, la reducción
de la contaminación del aire y la mejora de la salud, la mejora de las
condiciones interiores, la mejora de la seguridad energética y la reducción del
riesgo de precios para los consumidores de energía.
Se han desarrollado métodos
para calcular el valor monetario de estos múltiples beneficios, que incluyen,
por ejemplo, el método experimental de elección para mejoras que tienen un
componente subjetivo (como la estética o la comodidad) y el método para la
reducción del riesgo de precio. Cuando se incluye en el análisis, se puede
demostrar que el beneficio económico de las inversiones en eficiencia
energética es significativamente mayor que simplemente el valor de la energía
ahorrada.
Argentina
En el año 2016, el Instituto
Argentino de Normalización y Certificación, aprobó la Norma IRAM 11900
"Etiqueta de eficiencia energética de calefacción para edificios". La
citada norma establece una metodología simplificada para el cálculo del nivel
de eficiencia energética de la envolvente de los edificios susceptibles de ser
calefaccionados. Los resultados son expuestos en una etiqueta, similar a la
utilizada para calificar la eficiencia energética de artefactos domésticos
(refrigeradores, lavarropas, lámparas, etc.) La eficiencia térmica de la
envolvente está directamente relacionada con la transmitancia térmica de los
materiales que forman la envolvente del edificio. La norma establece 8 niveles
de eficiencia térmica de la envolvente, desde la "A- verde" con la
eficiencia más optima a la "H- marrón " menos eficiente. La clase se
determina mediante el cálculo de la variación media ponderada de temperatura,
entre la superficie interior de cada componente de la envolvente y la
temperatura interior de diseño (20 °C)
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